Decide tu vida


 

No son pocas las personas que dejan que la vida los lleve con su propia fuerza. Algunos incluso piensan que el destino está definido y que es una entidad superior la que decide lo que nos ocurre en la vida, sin que ninguno de nosotros pueda cambiar lo que ocurrirá, se le conoce como destino.

Pero debe entenderse que el destino se define al momento de la salida y sólo propone una dirección. Un paquete, por ejemplo, que se envía por un servicio de mensajería, debe escribirse el destino y destinatario, pero no hay una garantía absoluta de que llegará, porque en ocasiones ocurren cosas en el camino. 

Lo mismo pasa con una flecha. El arquero determina el destino de la flecha , pero pierde el control de ella cuando suelta la cuerda del arco, si calculó bien la distancia y la tensión del arco -así como las fuerzas contrarias que intentarán cambiar el destino de la flecha como la gravedad o el viento-, entonces la flecha llegará a su destino, pero también puede no llegar, si el cálculo es impreciso o surge una nueva fuerza como un viento más poderoso o un cambio del objetivo.


El destino es el principio

De modo que el destino es sólo un proyecto, pero se requiere de energía para que ese destino se cumpla. La mayoría de los destinos se rigen por la energía que proviene del segundo principio de la termodinámica: la entropía tiende a incrementarse en el tiempo, es decir las cosas tienden a desordenarse, desintegrarse a ser más caóticas.

Si tu dejas que el destino sea decidido por las fuerzas de la naturaleza, aunque sean divinas, lo más probable que ocurra es que todo empeore, las probabilidades de que mejores son mínimas, semejantes a sacarse la lotería.

La historia del ser humano es la mejor prueba de que siempre ha luchado para disminuir la entropía, desde la humilde tarea de limpiar el polvo de nuestras casas hasta el esfuerzo de miles de personas por crear construcciones que resistan el paso del tiempo, nuestra lucha constante, nuestro esfuerzo es por disminuir el desgaste, el caos y el deterioro, incluso para llevarlo al lado opuesto, crear nuevas fuerzas, más energía, crecimiento y mejoras constantes. De eso es capaz el ser humano; de cambiar su destino para mejorarlo. 

Si quieres que las cosas mejoren, tendrás que aplicar algún tipo de energía para lograrlo. Para esto normalmente se necesita inteligencia y esfuerzo. La mezcla depende de cada uno y de la oportunidad del momento. 

Tomar decisiones.

El elemento clave para lograr el cambio, sin embargo, no es ni esfuerzo ni tiempo, sino de un episodio en nuestra mente que solemos llamar decisión. Dejar de navegar y de perder el tiempo en el móvil requiere de un mínimo esfuerzo físico y de una fracción de segundos. El problema en términos prácticos no es tomar la decisión, sino sostenerla en el tiempo. Pronto nos daremos cuenta de que el verdadero desgaste de energía está en sostener la decisión el mayor tiempo posible.

Pero si no tenemos la voluntad para mantener nuestra decisión, tomaremos otra que neutralice la anterior. Ese proceso mental que sólo ocurre en nuestras mentes define nuestro destino, el cual será tan errático cómo débiles seamos en nuestras decisiones. Una lucha interior entre deseos contrarios en donde podemos de nueva cuenta encontrar esa tendencia al desorden que, momento antes, veíamos en el exterior. 

Si nos preguntamos por qué se les paga tanto a los directores de empresas, cuando sólo dedican la mayor parte de su tiempo a dar órdenes. No hacen nada en realidad, excepto tomar decisiones. Pero tomar la decisión adecuada, sostenerla en el tiempo, incluso cuando el sentido común o la opinión generalizada indiquen lo contrario, requiere de un control emocional, disciplina y convicción que los directivos talentosos tienen como cualidad para ser capaces tomar decisiones acertadas. en ocasiones en muy breve tiempo y con información muy escasa.

Ese simple hecho nos sirve para resaltar la importancia de una actividad que no nos gusta hacer, porque es tan difícil que quienes demuestran ser hábiles en tomar decisiones pueden ganar mucho más que cualquier otro.

Tomar decisiones acertadas y sostenerlas en el tiempo es una habilidad clave que todos deberíamos desarrollar para que nuestro destino no sea lo que la tendencia a la entropía decida. Nuestro futuro depende de esta habilidad. 

Interpreta lo con sientes con la canción Decide tu

En mi búsqueda por encontrar el mejor título para este post me encontré con la letra de la canción “Decide Tú'', una canción interpretada por Julión Alvarez.  La música popular no es ni buena ni mala, sino un reflejo del sentir de la sociedad. Entre más popular sea, significa que más personas se identifican con la letra. 

En este caso es singularmente interesante porque la misma letra habla de esa lucha interior que mencionamos anteriormente de tomar una decisión y luego arrepentirse. 

“…Te miro y luego me arrepiento; Estoy con ella y me da por llorar; No sé si aguante este tormento;

Ya no te quiero lastimar. Decide tú ya estoy cansado de fingir…”

Si tomamos esta letra como una propuesta de decisión que es muy popular entre las personas, podemos entender la importancia de tomar decisiones por nosotros mismos. En este caso dejamos que nuestro destino lo decida la persona a quien hemos hecho un daño emocional, de quien es poco probable que tome una decisión que haga sentido con nuestra propia existencia.


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