¿Eres libre o solo un animal domesticado? El camino hacia
el "Cimarrón"
Vivimos bajo un mito reconfortante: creemos que somos dueños
de nuestras vidas porque podemos elegir qué serie ver en una plataforma o en
qué gastar nuestra quincena. Pero, según las enseñanzas presentes en las
fuentes, la realidad es mucho más cruda. La mayoría de nosotros no somos más
que "animales domesticados", esclavos de creencias, leyes y
costumbres que nunca cuestionamos.
El Corral de la Domesticación
El "hombre domesticado" vive en un estado de piloto
automático. Su existencia se desarrolla en lo que el libro describe como
"chiqueros saturados de su propia mierda", donde el único patrimonio
verdadero —su tiempo de vida— se malgasta en preocupaciones inútiles y un
consumo irracional.
Lo más trágico de esta condición es que nuestra
"libertad" se reduce a elegir el tipo de esclavitud que preferimos:
un empleo que nos drena, una deuda hipotecaria a largo plazo o la lealtad a un
gobierno que promete y no cumple. Para sobrevivir a esta presión, nos ponemos máscaras:
la máscara del hombre seguro, la del optimista o la del inteligente, ocultando
tras ellas a un ser abatido y sin voluntad.
La Llamada del Cimarrón
Convertirse en Cimarrón es el acto de huir de esa
domesticación para "asilvestrarse" en la libertad. En la naturaleza,
un animal cimarrón es aquel que, habiendo sido doméstico, rompe sus cadenas y
regresa a lo salvaje. El libro sugiere que estos seres son, a menudo, más
valientes que los que nacieron libres, pues conocen el peso del encierro y han
decidido activamente abandonarlo.
El paso fundamental para esta transformación no es un cambio
externo, sino una deconstrucción interna. El guerrero cimarrón entiende
que:
- La
realidad se elige, no se descubre: Al igual que el personaje de Juan
Matus, el cimarrón aprende a "creer sin creer", actuando por una
íntima predilección y no por una verdad impuesta.
- Dejar
de ser presa: Mientras el hombre domesticado es víctima de sus
circunstancias, el cimarrón se convierte en cazador.
- La
verdadera presa es el Ego: El objetivo final del cimarrón no es
dominar a otros, sino cazar su propio ego y sus prejuicios.
Rompiendo la Cerca
La transición hacia la libertad total ocurre cuando dejas de
ser un animal que huye de casa solo para desear volver al lugar donde lo atan
al cuello. Convertirse en cimarrón significa vaciar la mente de ideas
heredadas de los padres o de la mercadotecnia para empezar a escuchar el
"susurro del alma".
Al final, el cimarrón es aquel que logra meter a sus
"demonios" (sus miedos y prejuicios) en el bolsillo, decidiendo
cuándo usarlos en lugar de permitir que ellos dirijan su vida. La cerca del
corral está abierta; solo falta el valor para saltar al abismo del
conocimiento.

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