La libertad está a un paso de ti

 

¿Eres libre o solo un animal domesticado? El camino hacia el "Cimarrón"

Vivimos bajo un mito reconfortante: creemos que somos dueños de nuestras vidas porque podemos elegir qué serie ver en una plataforma o en qué gastar nuestra quincena. Pero, según las enseñanzas presentes en las fuentes, la realidad es mucho más cruda. La mayoría de nosotros no somos más que "animales domesticados", esclavos de creencias, leyes y costumbres que nunca cuestionamos.

El Corral de la Domesticación

El "hombre domesticado" vive en un estado de piloto automático. Su existencia se desarrolla en lo que el libro describe como "chiqueros saturados de su propia mierda", donde el único patrimonio verdadero —su tiempo de vida— se malgasta en preocupaciones inútiles y un consumo irracional.

Lo más trágico de esta condición es que nuestra "libertad" se reduce a elegir el tipo de esclavitud que preferimos: un empleo que nos drena, una deuda hipotecaria a largo plazo o la lealtad a un gobierno que promete y no cumple. Para sobrevivir a esta presión, nos ponemos máscaras: la máscara del hombre seguro, la del optimista o la del inteligente, ocultando tras ellas a un ser abatido y sin voluntad.

La Llamada del Cimarrón

Convertirse en Cimarrón es el acto de huir de esa domesticación para "asilvestrarse" en la libertad. En la naturaleza, un animal cimarrón es aquel que, habiendo sido doméstico, rompe sus cadenas y regresa a lo salvaje. El libro sugiere que estos seres son, a menudo, más valientes que los que nacieron libres, pues conocen el peso del encierro y han decidido activamente abandonarlo.

El paso fundamental para esta transformación no es un cambio externo, sino una deconstrucción interna. El guerrero cimarrón entiende que:

  1. La realidad se elige, no se descubre: Al igual que el personaje de Juan Matus, el cimarrón aprende a "creer sin creer", actuando por una íntima predilección y no por una verdad impuesta.
  2. Dejar de ser presa: Mientras el hombre domesticado es víctima de sus circunstancias, el cimarrón se convierte en cazador.
  3. La verdadera presa es el Ego: El objetivo final del cimarrón no es dominar a otros, sino cazar su propio ego y sus prejuicios.

Rompiendo la Cerca

La transición hacia la libertad total ocurre cuando dejas de ser un animal que huye de casa solo para desear volver al lugar donde lo atan al cuello. Convertirse en cimarrón significa vaciar la mente de ideas heredadas de los padres o de la mercadotecnia para empezar a escuchar el "susurro del alma".

Al final, el cimarrón es aquel que logra meter a sus "demonios" (sus miedos y prejuicios) en el bolsillo, decidiendo cuándo usarlos en lugar de permitir que ellos dirijan su vida. La cerca del corral está abierta; solo falta el valor para saltar al abismo del conocimiento.

Más sobre el libro y otras herramientas para ser libres en este enlace






Comentarios