lunes, enero 09, 2017

Necesitamos de empresarios rebeldes que afronten con éxito esta crisis


En México desde el 1982, cuando Miguel De la Madrid tomó el poder, lo dominante ha sido el liberalismo. Su propio currículum como egresado de la Universidad de Harvard lo explica por sí mismo. 

Desde entonces esta visión no ha cambiado, aunque hayan alternado los partidos políticos ganadores, aunque haya triunfado la oposición con Vicente Fox, la visión que se comparte desde ese tiempo en la gente de gobierno es que México debe integrarse a la globalización con una mano de obra barata y facilidades para atraer capital e inversionistas.

Pero neoliberalismo no es sinónimo de capitalismo. Cómo lo explicó magistralmente Robert Litan hay muchos capitalismos y algunos son mejores para las poblaciones que otros.  Esto es muy importante porque la visión del mundo ha crecido tanto en el mundo que se puede confundir no solo con el capitalismo, sino con los fundamentos mismos de la economía, ante la caída del socialismo, se queda la impresión de que murieron las ideologías y que ahora queda una sola verdad: la del libre mercado. 

Pero esto no es así, en toda su historia la humanidad ha demostrado que es imposible compartir una sola visión del mundo. Siempre hay alguien que disiente, personas que piensan diferente y ven la vida de modo distinto. 

Los grupos de extrema derechas en el Reino Unido con el Brexit y Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump, nos han recordado que hay otras maneras de concebir el capitalismo y que esas visiones, antes alternativas, ganaron las elecciones para convertirse en dominantes.  

Esto no quiere decir que coincidir en algunos puntos con lo que Trump piensa convierta en todos sus seguidores en extremadamente derechistas, pues simplemente era oposición y esto hizo que aglutinara un mismo interés de diferentes grupos sociales y pudiera con esto ganar apretadamente las elecciones, bajo las reglas que el mismo sistema norteamericano impone.

Lo mismo ocurre en México, con la oposición contra Peña Nieto. Ésta no es necesariamente antineoliberalista, muchos reniegan de la corrupción o de la ineficiencia, pero si esos grupos renegados ganaran el neoliberalismo continuaría en el poder. 

También hay oponentes que pertenecen a otros grupos sociales, que comparten otras visiones del mundo y que pueden condenar el liderazgo de Peña Nieto, pero no coincidir en las soluciones que ofrecen los neoliberalistas, pero tampoco coincidir con los fundamentos de la libertad para emprender.

Dentro de una sociedad coexisten diferentes grupos sociales cada quién con una visión diferente del mundo, es decir con una ideología propia, que puede ser muy similar o diferente a otras de la misma sociedad pero que coexisten entre sí por cuestiones geográficas, sociales o legales, como ocurre con un país tan diverso como México. 

Por estas diferencias la oposición parece tan desordenada y caótica. Para que se ordene se necesitaría el liderazgo de alguien que logre representar los intereses más importantes de todos. Esto no quiere decir que, si triunfa, gobernará para todos. Sólo se impondrá su visión del mundo, del grupo social al que pertenece, entonces surgirá oposición y esta tendrá una visión alternativa.  

¿Por qué es importante ver más allá de la política y conocer las propuestas económicas de quienes manejan, o desean manejar, las riendas de una sociedad?

Porque el neoliberalismo a pasar de ser incluyente, a pesar de ser multifacético y demostrar que la humanidad -como ente abstracto- ha evolucionado, en los micro mundos de muchos países desarrollados ha demostrado ha demostrado que aniquila a pequeños negocios que tienden a ser sustituidos por cada vez más grandes y eficientes empresas globales. 

La PYME necesita, para florecer, un capitalismo de marcas (locales), más que un mundo globalizado sujeto al vaivén de los acontecimientos globales como el valor del petróleo o la situación de las tasas de interés manejadas por un organismo internacional. 

Las PYMES son el motor de las sociedades. A pesar de 35 años de una visión neoliberalista dominante en México, a pesar del cierre masivo de farmacias, carnicerías, tortillerías, empresas de manufactura y de servicios turísticos, entre muchas otras, a pesar de vivir en un ambiente ácido por tantos años, sigue generando el 80% del empleo, además de que sus utilidades se quedan en el país, fortaleciendo la economía.

El neoliberalismo ve siempre las condiciones del mundo exterior para ubicar la posición del país, pero las PYMES requieren de un liderazgo que promueva con políticas gubernamentales el consumo interno. No se puede ganar ninguna batalla en el exterior si no se cuenta con una fuerza interior. 

Por décadas hemos aceptado el liderazgo del neoliberalismo tanto en gobierno como en la iniciativa privada, hemos leído sus libros, seguido sus reglas, hemos visto que -en efecto- empresas como Google generaron una nueva generación de PYMES, al igual que Facebook o los distribuidores de productos informáticos, entre otros mercados. 

Hemos visto el surgimiento de clusters de empresas en diferentes puntos del país con su consecuente dinamismo económico de esta zona, también hemos asistido a las ferias para que las PYMES se integren a las cadenas productivas de la globalización.

Hemos escuchado sus explicaciones de cierre de microempresas ante la globalización, tachando de ineptos a los empresarios en quiebra ante la llegada de productos extranjeros, más novedosos, más bonitos y más baratos. 

Pero también recordamos que el color es rosa, pero la realidad negra. Que las empresas de la nueva economía no generan tantos empleos, tantas ganancias y tantas empresas, como las que necesitamos. 

Que muchas empresas cerraron porque el costo de la materia prima de sus productos, si procesar, era más cara que el precio de las piezas que se vendían en un mercado negro que tenía la facha de ser gris, pero que acabo con empresas que pagaban impuestos y contrataban trabajadores con prestaciones sociales. 

Además, hemos visto que esos clusters, de los que hablamos antes, traen a sus propias empresas de refacciones e incluso maquiladoras, de modo que lo único que desean es una tierra cercana al mayor mercado del mundo (Estados Unidos) mano de obra barata en términos internacionales y leyes de ecología a la medida de sus intereses. 

Es momento de probar otra visión del mundo. Así que estos líderes del neoliberalismo les toca callar, o al menos los empresarios pequeños y medianos de países locales -como el nuestro- deberíamos dejar de escucharlos, admirarlos y aceptarlos como un dogma único. 

Si los emprendedores con esa corriente en contra han podido crear el 80% de empleos, estamos ante la verdadera fuerza de cambio que podría hacer florecer a nuestra sociedad de un modo diferente a lo que se ha intentado en las últimas décadas. En la vocación empresarial de la microempresa está nuestro futuro.

Pero para lograrlo que requiere que el microempresario está consciente de su papel, no sólo como productos, también como educador, como promotor y como consumidor. Necesita decidirse por dejar de imitar a quien detiene su crecimiento y soltar las amarras para crecer con sus propias fuerzas, recursos e ingenio

Como lo escribió Litan existen otros capitalismos que fomentan las marcas locales, el desarrollo ecológico y sustentable de las comunidades y el bienestar de la población por encima de las directrices globales que buscan organizarnos y darnos un lugar en el mundo que nos ha gustado. 
Si no participa el empresario y la sociedad que está creando la riqueza, el conocimiento y el bienestar en la sociedad, corremos el riesgo de que las personas que se encuentran en las fronteras de las ideologías tomen el papel protagónico, diciendo lo que queremos escuchar, pero con el riesgo de ser excluyentes.

Todas las visiones del mundo anteriores, desde el esclavismo hasta el neoliberalismo son experiencias que han enriquecido nuestra manera de crear riqueza, por eso el próximo paso debe ser incluyente y no un retorno al pasado, que idealizamos porque parece un puerto seguro.  

No podemos negar los avances que la globalización ofrece porque la distribución de la creación de riqueza está desequilibrada, lo más conveniente es mantener los beneficios que nos ofrece en un nuevo equilibrio en donde los microempresarios tengan un protagónico independientemente de lo que ocurra con la política y las decisiones económicas.

El destino está en manos de los verdaderos emprendedores, dejemos atrás el karma de nuestros líderes débiles. 

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