La mala mercadotecnia de ideas populares

Hay malas ideas que se propagan como buenas modas. Basta con que una empresa empiece con la aplicación de una de ellas para que el resto las imite bajo la creencia de que si su competencia lo hace es porque funciona.

De este modo se han puesto en práctica conceptos de mercadotecnia muy poco funcionales, algunos de ellos se llevan a tal extremo que llegan a rayar los límites del sentido común.

Uno ejemplo claro de estas malas ideas populares es el de los foros o conferencias organizados para el usuario final en el mercado empresarial.

Este tipo de eventos se suceden uno detrás del otro, un día organizado por una empresa “x” y el otro por la “y”, sin dar respiro a los teléfonos y buzones electrónicos de los ejecutivos de las empresas grandes. Parece que nadie quiere darse cuenta que en la medida en que las empresas hagan más eventos el número de asistentes promedio será cada vez menor.

Es ya muy frecuente escuchar comentarios en torno a eventos que no logran la concurrencia mínima esperada. Por supuesto, se culpa a los telefonistas o los empleados de mercadotecnia que al ojo de los directivos, no pusieron el suficiente empeño.

Entonces se recurre a una fórmula extraña como solución: si el porcentaje de asistentes es cada vez menor respecto a los confirmados al evento, entonces hay que aumentar el número de confirmaciones para aumentar en número de asistentes.

Este forma de resolver el problema no hace más que agravarlo, pues no se está analizando las causas de esta baja en la asistencia del público empresarial.

Todos parecen querer olvidar que no se trata de números, si no de personas, los cuales se caracterizan por tener una inteligencia superior, acorde con las responsabilidades del puesto que ocupan.

Si no acuden es porque no hay interés. Y el problema no está en el número de telefonemas, sino en la calidad del material que se les está ofreciendo.

Comentarios

alvaro dijo…
Tienes mucha razón. Es algo que sucede mucho en este país, donde se confía mas en la cantida que en la calidad.
Eso duele reconocerlo pero es verdad, el problema es más amplio

Saludos Alvaro