Mercadotecnia con mentalidad perdedora.

Es sorprendente como la mercadotecnia se envuelve de pronto en ropajes perversos. No me refiero a las campañas políticas negativas que, aunque son lamentables, se desarrollan en un escenario de guerra simbólica, en donde sería ingenuo no esperar golpes bajos.

Lo perverso está en la escenografía que se ha armado después de la esperada descalificación del equipo mexicano. Los medios electrónicos masivos habían hecho un papel exitoso -desde la perspectiva de la mercadotecnia- al despertar el amor y la pasión por el equipo, a pesar de sus malas actuaciones. Sin caer en las repeticiones pavlovianas, lograron mover los sentimientos más profundos de los mexicanos y nos unificaron en un solo deseo para que los futbolistas desempeñaran un buen papel.

Es de esperarse que los medios masivos intenten una reconciliación del sentimiento popular con los jugadores, si no lo hicieran, el público decepcionado podría dejar de ser esa masa que sube el rating y engorda sus carteras. Es entendible pero inaceptable.

Una de las mejores lecciones de este deporte, es que es un sistema basado resultados. Se anota se gana, no se anota se pierde. Así de sencillo. Esta es una lección que se aplica en el mundo de los negocios también. No importa cuantas chilenas espectaculares construya el vendedor, ni cuantos piruetas apasionadas hagan los mercadólogos para detener los embates de la competencia. Lo que cuentan son los resultados. Si se vende y se cobra hay utilidades, si se gasta de más por errores en el área de operaciones y logística hay pérdidas. No importa que el 60% del personal haya pasado noches en vela para cumplir con los pedidos, si se entregan un día después. El resultado es el balance final de pérdidas y ganancias.

En el último partido jugado por el brasileño Ronaldo, anotó dos goles. Y lo hizo sin espectacularidad, mostrando un cuerpo grueso de aparente sobrepeso, pareciera que casi sin esfuerzo. El jugador es contundente, como lo ha sido durante la mayor parte de su vida deportiva. Si alguien lo duda, sólo consulte su estado de resultados: muestra utilidades.

Por el contrario, el estado de resultados del equipo mexicano muestra cero resultados. No hay pérdidas, pero tampoco ganancias y en el fútbol, como en los negocios, no se va a trabajar para competir, sino para ganar.

El hecho de que las televisoras, por su temor al rating, nos presenten a los futbolistas casi como héroes porque le echaron muchas ganas, mostraron mucha técnica y van por buen camino, no significa otra cosa que alimentar una mentalidad perdedora. Una mentalidad corporativa del viejo cuño en donde la gente debe ascender en los trabajos por antigüedad y no por méritos. En donde la mujer perdona las parrandas y el derroche de su esposo porque muestra arrepentimiento. En donde el padre premia a sus hijos porque estudiaron mucho y pasaron de panzaso. El nutrir esta mentalidad es llevarnos a un destino más trágico que el que plantean los promotores de las campañas políticas del miedo.

Tampoco se trata de crucificarlos. Lo más que merecen es una palmada en el hombro y decirles que si siguen trabajando y continúan con esa pasión e inteligencia que mostraron ante Argentina, quizá algún día podrán ser exitosos.

Comentarios

Eduardo dijo…
Creo que el mexicano tiene muy arraigado una cultura de perdedor, desde que los españoles nos conquistaron, nos invadieron los gringos y todos los embates de la historia.

Además buscamos afanosamente héroes y mitificamos con mucha facilidad. Quizás deberíamos exigirnos más y no conformarnos con la mediocridad. La mercadotecnia que mencionas no son más que rasgos de esto.