Mercadotecnia es conversación.

Cuando leo artículos como el publicado en imedaconnetion.com en donde expertos recomiendan a las empresas propietarias de marcas corporativas que incluyan dentro de su estrategia a la mercadotecnia conversacional a través del uso de blogs, podcasts y sitios de redes sociales, siempre me pregunto si este tipo de tendencias se aplican a empresas pequeñas en países no desarrollados.

A primera vista la respuesta es: No. ¿Para qué pensar en el último paso de la mercadotecnia de punta, si este tipo de negocios nunca tuvieron oportunidad de estar en los anteriores?, nunca han tenido acceso a los medios masivos de comunicación y no tienen sitios de la era del web 1.0

Sin embargo, ésta es una respuesta muy simplista y en el fondo una trampa de razonamiento en la que caen muchos empresarios de PyMEs. Si bien ellas no han adoptado las nuevas tecnologías, esto no quiere decir que sus clientes, habitantes de este mundo globalizado, no tengan conocimiento de ellas e incluso muchos de ellos sean del apetecible rango de los “influenciadores

(Todavía resuenan en mi mente los comentarios de este tipo de empresarios que me han hecho al respecto. ¿Para qué estar en internet si nadie lo usa en México? Este tema ya lo hemos discutido en otros momentos. Sin embargo el tema de la mercadotecnia conversacional es un asunto que va mucho más allá del mundo virtual, aún cuando los grandes profetas de la mercadotecnia sólo estén pensando en el web.)

Así como la administración de relaciones con los clientes (CRM) es mucho más que el uso de un software y entra al terreno de la filosofía de operación de las empresas que se preocupan por conocer, entender y ordenar los datos e información que provienen de sus clientes, la mercadotecnia conversacional es mucho más que el uso de blogs, podcatas y todas las chuladas tecnológicas que nos llegan del mundo avanzado.

Tom Hespos, consultor especializado en negocios en el web y entrevistado por Nanette Marcus en el artículo mencionado lo dice claramente

“Las empresas siguen gastando dinero hablando de la gente en lugar de conversar con ella. Lo que las empresas necesitan es darse cuenta que hay una inmensa oportunidad en agregar una nueva estrategia de mercadotecnia conversacional en sus planes de marketing...Si ellas se toman el tiempo para escuchar y conversar con la gente, el mercado responderá”

¿Y el web? Hespos hablaba de él, pero si leemos con cuidado sus palabras, éste no es estrictamente necesario. Lo imprescindible es conversar y escuchar a la gente, entonces el mercado responderá. Voy a llevar este razonamiento a un caso no sólo trivial, sino originado en la economía informal:

Hoy en la mañana al finalizar una breve reunión de trabajo una colega me pidió que la acompañara a la calle a comprar un jugo de naranja.

-“Necesito tomarme un medicamento”, me explicó
-“Claro, me parece que cerca hay un ‘Coffee Station’, ¿por qué no vamos ahí?”, le sugerí
-“No, quiero ir con un señor que vende jugos en la calle”. Y luego susurrando a mi oído agregó: “Me dijo que a las bonitas no les cobraba”
-“¿En la calle? Bueno, te acompaño, pero...no son muy higiénicos..creo que no compraré nada para mí”

Cuando llegamos al puesto, el hombre con una sonrisa de oreja a oreja se disculpó por no estar en su lugar. “Es que estaba hojeando en el puesto de periódicos una revista de razas de perros” explicó . Sin darme cuenta el hombre nos envolvió con su deliciosa conversación y me involucre platicándole que yo extrañaba a mi perro, que era el mejor que había tenido y, por supuesto, terminé comprando un jugo de naranja para mí también. Al terminar y más por prudencia que con ganas pagué la cuenta y nos despedimos.

-“¿No que no le cobraba a las bonitas?, me cobró los dos jugos”, le reclamé a mi colega
-“No importa –respondió con sonrisa de bonita- es un hombre feliz”

“Este tipo de mercadotecnia –dice Jackie Huba, otro de los entrevistados por Marcus- también ayuda a crear fuertes lazos de lealtad con el cliente, porque éstos tienen más oportunidad de unirse con los empleados de uno a uno.”

Comentarios

Chelius dijo…
Todo depende del mercado de la PyMEs, claro que si es una empresa de flanes y gelatinas, de nada le sirve tener publicidad virtual,a mi parecer solo aplicaria con empresas con ambito tecnologico.
Hola Miguel


La publicidad virtural es impensable para un puesto de flanes y gelatinas. Pero la conversación para ligarse con su mercado, entenderlo y hacerle sentir confianza si podría serle útil.
Más MArketing dijo…
¿Y si fuera el primer negocio de flanes y gelatinas con publicidad virtual y tan solo con un mail me los llevarán a mi oficina?

Les aseguro que:

a) Se diferencia.

b) Cautiva a un segmento de mercado con poder adquisitivo.

c) Crece.

Como me ha gustado este posteo.

Gustavo: felicidades!!!
Muchas gracias Más Marketing

Sin duda que un negocio de flanes y gelatinas con esa estrategia de mercadotecnia tendría un fuerte impacto.

Se me ocurre que también podrian solicitarle productos por mensajería instantanea a su celular, que es la tecnología más penetrada en la población.

Saludos
Cuando leí lo del puesto del flanes, se me vino a la mente la diferencia entre microempresa y auto-empleo... otra vez... =)

Coloquialmente, es correcto denominarlo así, pero en realidad no son lo mismo.

Estirando la idea, quizá no sea a nivel "puesto", sino cuando tienes un establecimiento "más formal" y te conviene un podcast con infinidad de recetas para hacer otras cosas con el polvo del flan.
Hola Arturo

Ahora que lo mencionas me doy cuenta que Miguel escribió empresa y yo respondí con puesto. Por supuesto que son diferentes. Pero ambos pueden crecer con la mercadotecnia.

Gracias por tu comentario.

Saludos