“La política es el arte de lo posible”

El hombre que me despertó la inquietud por la comunicación alternativa se llama Daniel y tiene un largo listado de títulos académicos,.

Pero conforme los tiempos se hacen cada vez más difíciles, su pensamiento me parece a su vez más fresco. A pesar de que hace años que no lo veo pues ahora vive en Sudamérica

“Todos los medios están vendidos y no podemos creer en ellos, menos en los que se dicen independientes” le dije en una ocasión.

“Cuidado –me contestó- no puedes generalizar.” Citando a un “nosecual” griego me clavó la mirada, que sentí me atravesaba a pesar de sus gruesas gafas, y agregó: “la política es el arte de lo posible, debes aprender a leer entre líneas, con base en el contexto. Detrás de muchas letras hay gente inteligente que dice lo que puede, no lo que sabe”.

No recuerdo ningún nombre de los pensadores que citaba y ya olvidé muchas de las cosas que pensaba, pero esa palabras “la política es el arte de lo posible” se grabaron cual tatuaje en mi cerebro.

“La política es el arte de lo posible” y pienso en Calderón que declara cualquier cosa , pero en donde resalta más su rostro que quiere ser sonriente, y que en el fondo muestra un enojo contenido, a punto de desbordarse.

“La política es el arte de lo posible” y pienso en AMLO y su úlcera en la ceja que dice mucho más de las luchas internas que se agitan en su mente, que lo que expresa con tanta seguridad y aplomo.

“La política es el arte de lo posible” y trato de entender las causas que hicieron necesario y posible que un grupo de mujeres armadas con cacerolas se apoderara de un canal de televisión para expresar su pensar.

Si “la política es el arte de lo posible” entonces las piezas que faltan y que no conozco, son las que explican lo que aún no puedo entender. Son las que están en el campo de lo imposible.

Comentarios

Øttinger dijo…
En realidad la politica es el arte de lo aparentemete visible.
De acuerdo. Esa es una definición más adecuada para definir en lo que se ha convertido la política actualmente.

Pero así no le daríamos oportunidad a que alguien explote el lado creativo de la política: convertir en posible lo que a todos les parece imposible.


Es romanticismo quizá, ¿pero como vivir sin esperanzas?

Saludos