La mercadotecnia de Goettingen



Primero fueron los seleccionados mexicanos y sus acompañantes y después todos los radioescuchas y televidentes en México los que nos sorprendimos por la inesperada recepción de la ciudad de Goettingen. Quizá el momento más impactente fue cuando el Himno Nacional fue interpretado por niños alemanes, cuyo acento no se notaba, cuando lo escuché creía que niños mexicanos. Goettingen una pequeña ciudad alemana de apenas 122 mil habitantes nos da una muestra de cómo ganar imagen, prestigio, recursos e incluso cariño, para su población de un evento mundial que se ha celebrado dos veces en nuestro país.

Su mercadotecnia es de lo mejor: decoración con banderas y ornamentos típicos de México, tiendas de souvenirs, aparadores con motivos mexicanos, platillos típicos, espectáculos y entretenimientos, y lo más sorprendente: guías en español, todo organizado por la oficina de turismo de esa ciudad. ¿Quién recuerda la ciudad anfitriona de Alemania en el mundial del 86, que por cierto jugó la final con Brasil, es decir fue subcampeón?¿Ofrecimos guías de turistas que hablarán alemán a los turistas en esa ciudad anfitriona? Si a un creativo se le hubiese ocurrido recibir a esa selección con niños de Colegio Alemán –quienes seguramente serían capaces de cantarles su himno nacional- los mexicanos nos le hubiéramos echado encima acusándolo de malinchista y vendepatrias. Yo recuerdo a muchos amigos entusiasmados porque pensaban que quizá podrían hacer algo de dinero con el evento, pero nadie logró nada, no hubo ninguna oficina de turismo que los organizara.

Yo creo que ya es tiempo de que empecemos a aprender de lo que muy elegantemente se les define como las “mejores prácticas” y dejemos de estarnos criticando ante nuestro propio espejo. Las oportunidades no las hemos aprovechado quizá sea sólo por nuestras propias barreras mentales. No es cuestión ni de recursos económicos, ni sólo de gobiernos perniciosos. Es muy importante recordar que la Alemania exitosa era un verdadero desastre hace apenas 60 años. Voy a transcribir un extracto del libro Líderes de Richard Nixon que habla del pueblo alemán, cuando él visitó Alemania mucho tiempo antes de ser presidente. Es, para mi, verdaderamente impresionante:

“En el otoño de 1947, era yo uno de catorce miembros del comité de la Cámara de Representantes...Nuestra etapa en Alemania figura entre las experiencias más impresionantes de mi vida. Ciudades enteras habían sido arrasadas por los bombarderos aliados. Encontramos a millares de familias amontonadas en las ruinas de los edificios y en los refugios antiaéreos. Había una escasez grave de alimentos y niños de rostro pálido medio desnudos, se nos acercaban para vendernos las medallas militares de sus padres o trocarlas por algo de comer.
“Otro de los miembros del comité, un sudista conservador y reservado, se conmovió tanto a la vista de esos niños, que en uno de los dos altos del viaje les regaló todo el chocolate y todo el jabón que llevaba y también su suéter. Luego nos dijo:
“-El último pedazo de chocolate que tenía se lo di a una niña de unos diez años que llevaba en brazos a un crío de cosa de año y medio.¿Saben lo que hizo con el chocolate? No se lo comió. Lo puso cuidadosamente en la boca del niño, le explicó lo que era y se lo dejó comer. Cuando vi esto, no pude evitarlo: regresé al tren saque todo lo que llevaba y se lo di a los chiquillos...
“En una visita a una mina de carbón, vimos a obreros que se guardaban la sopa aguada y sin carne que les daban en la comida para llevársela a su casa y compartirla con su familia. Las minas de carbón alemanas producían mucho menos que antes de la guerra con el mismo número de trabajadores, porque éstos estaban debilitados a causa del hambres y la desnutrición.
“Esos niños que se negaban a mendigar y esos hombres que compartían lo poco que tenían me demostraron que Adaneur (el Primer Ministro nombrado después de la guerra) llevaba razón cuando declaró a finales de 1945 que ‘el pueblo alemán esta doblado, pero no quebrado’,”


Hasta aquí el relato de Nixon, la niña podría ser una anciana de 70 años y el niño de 60. Podrían ser abuelos de los niños que cantaron el Himno Nacional Mexicano No ha pasado mucho tiempo, pero estas personas si han reconstruido un país cuya situación económica era peor que la nuestra en 1947.

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